Nos enseña Santiago que la verdadera religión es: atender las necesidades de las viudas, los huérfanos, y los no pobres, además de apartarnos de los pecados y tentaciones del mundo. Siempre encontraremos personas que tienen necesidad de un pan y una cobija, busquèmoslas, ayudèmoslas y agradaremos a Dios, y, quizás, salvemos un alma del infierno.
Pan y Palabra, a Dios gracias, es un ministerio que se preocupa de ello. Gracias a las personas que lo hacen posible de una u otra forma.



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