Santiago, llamado también Jacobo, era un conocedor de Jesús puesto que era su hermano de sangre (Mateo 123:55; Lucas 6:3 y Gálatas 1:19), además de ello, vio su proceso como persona y como Hijo de Dios. Es por ello que se convirtió en su fiel seguidor y en apóstol de su doctrina. Y su libro nos da maravillosas enseñanzas acerca de la vida del creyente.
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