Santiago al igual que otros predicadores de la palabra de Dios, nos insta a que como creyentes, no sòlo digamos que tenemos fe sino que la demostremos acompañándola con buenas obras. Si nuestro padre Abraham iba a sacrificar a su propio hijo como una prueba de su fe, què nos cuesta a nosotros compartir con alguien una bolsa de pan, un poco de leche, o quizás algún juguete que ya no utilicemos, y que estè en buen estado con un niño que no tiene ninguno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario