Dios nunca ha tenido, no tiene y nunca tendrá favoritos por el hecho de que alguien tenga dinero, una posición social, o, un puesto de poder. No lo puede hacer por el hecho sencillo de que todos los que de una manera u otra estemos en esa posición es porque èl así lo decidió. Así que nuestro Dios no es un dios que dependa de esas cualidades. El depende solamente de sì mismo.
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