Cristo sufrió siendo inocente y eso agradò sobremanera el corazón de Dios Padre. Por ello, es que el apóstol Pedro nos exhorta a que cuando suframos no nos quejemos, sino màs bien miremos la oportunidad de asemejarnos a Cristo que es nuestro modelo. Y, al sufrir en carne propia vamos a ser màs compasivos con los demás, vamos a ser màs obedientes a Dios con lo cuàl lo estaremos agradando.
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