El apóstol Pedro nos confirma una vez màs en su primera epístola, que habrá un juicio final en el cuàl las obras de los vivos y de los muertos serán juzgadas. Y que, así como las obras de los santos tendrán un premio, también las obras de los impíos tendrán un castigo. Pedro nos insta a que no sòlo nos preparemos nosotros sino que nos extendamos a otros
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