Antiguamente no sòlo las mujeres se adornaban sino también los hombres, vemos en los relatos de tiempos inmemoriales còmo los reyes y los hombres principales también se pintaban. Pero, hoy, Dios desea que tanto las mujeres como los hombres nos adornemos no tanto con pinturas y todo eso, sino con someternos a la autoridad, el hombre a Dios y la mujer a su esposo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario