Si realmente amamos a Dios, una de las premisas o bases que tenemos que tener en nuestra vida como líderes, es que, quienes forman parte del cuerpo de Cristo son "sus" ovejas y no "nuestro" botìn. Las ovejas "espirituales" están para ser apacentadas, para ser cuidadas, para ser guiadas, para ser instruidas, no para ser explotadas.
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