Nos enseña el apóstol Pedro que es "preferible" sufrir sin haber cometido falta alguna, que sufrir habiendo cometido una falta o un pecado. Pedro les habla en su primera epístola a los exiliados judíos creyentes que recién se están instalando en otras naciones. Y, los exhorta a que traten de ver còmo Dios mira con agrado al que sufre sin haber cometido falta y no se queja en el asunto, como en el caso de Job.
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